Denominación de Origen Almansa

La Denominación de Origen Almansa es una D.O. donde su producción se encuentra ubicada en la parte sureste de la provincia de Albacete, Castilla La Mancha, lindando con Alicante, Valencia y Murcia. Esta Denominación de Origen está compuesta por ocho términos municipales, que son: Almansa, Alpera, Boenete, Corral-Rubio, Hoya-Gonzalo, Villar de Chinchilla, Petrola e Higueruela. De todas las citadas anteriormente, la principal y la que da nombre a la D.O. es la ciudad de Almansa.

La Denominación de Origen Almansa se obtuvo en el año 1966, y la extensión de las tierras donde están plantadas las cepas ocupando una extensión cercana a las ocho mil hectáreas. Los vinos que se producen en estas tierras son muy exportados, contando con más de 25 países en los que se conoce esta D.O. Solo un 20% de la producción permanece en España.

Los viñedos de esta D.O. suelen estar en tierras llanas a unos setecientos y mil metros sobre el nivel del mar, de relieves suaves sobre suelos calizos y permeables bajos en nutrientes, por lo que se juntan las condiciones ideales para poder elaborar vinos de buena calidad.

El clima que se da en estas tierras es mediterráneo pero con toques de clima continental, dándose temperaturas elevadas en verano (38ºC) y muy frías en invierno (6ºC bajo cero) y con poca precipitación. Las condiciones ecológicas serán tenidas en cuenta a la hora de aplicar los riegos, que serán de apoyo en invierno y de socorro en verano.

La Denominación de Origen ofrece vinos blancos, tintos y rosados. Para que se cumplan las medidas que exige el consejo regular de la Denominación de Origen Almansa los vinos tintos deben tener un volumen mínimo de 12%, un 12,5% de volumen mínimo para los rosados y estar entre el 11,5% y el 13,5% para los vinos blancos.

Las uvas que se permiten para la elaboración de los vinos de esta D.O. son:

Garnacha tintorera (tinta). La uva Garnacha es de racimo pequeño con forma cónica y corta. Tienen una pulpa coloreada que sirve para añadir color al vino, haciendo que su nombre se le haya adjudicado gracias a esto, por la cantidad de color que aporta debido a su pulpa. Variedad muy sensible.

Tempranillo (tinto). Esta es una uva que se suele utilizar casi al 90%, de baja acidez y bajo contenido en azúcar, se suele mezclar con Garnacha, Merlot y Cavernet Sauvignon. Suelen ser vinos jóvenes, pero los caros se envejecen durante años en barricas de roble. Esta variedad de uva tiene como característica el color rojo rubí.

Monastrell (tinta). Esta variedad de uva suele utilizarse para la elaboración de vinos tintos varietales, aunque puede emplearse para vinos rosados y dulces. La uva Monastrell tiende a producir vinos tánicos que pueden tener un alto contenido de alcohol. El estilo de vino que se produzca a partir de esta uva varía mucho en función del lugar donde se produzca. Es una uva difícil de cultivar.

Syrah (tinta). Igual que la uva Monastrell, el estilo y el perfil de sabores de los vinos hechos de syrah está influenciado por el clima donde se cultivaron las uvas. Los climas moderados tienden a producir un vino de cuerpo medio-completo y con niveles medio-altos de taninos, así como sabores a mora, menta y pimienta negra. En los climas cálidos los vinos son más consistentes, con cuerpo completo, taninos más suaves y notas a fruta, especias, anís y tierra. En muchas regiones, la acidez y los niveles tánicos de la syrah le dan mayor capacidad de envejecimiento. La syrah es usada para vinos monovarietales y también para multivarietales.

La Denominación de Origen Almansa utiliza para la elaboración de vinos blancos las variedades de Airén y Macabeo.

Igual que está sucediendo en otras D.O. cercanas, la uva Monastrell está comenzando a mostrar aquí su tremendo potencial, hasta el extremo de que los estilos de elaboración del vino siguen tendencias muy similares, aunque aquí se introducen más lentamente. Los nuevos vinos tintos de las bodegas más audaces, mezcla de Monastrell y Tempranillo, están encontrando su hueco en los mercados exteriores. Aunque Garnacha Tintorera y Monastrell son las uvas predominantes de la D.O., en la actualidad se encuentra Cencibel (Tempranillo) en el 15% de los viñedos. Cabernet Sauvignon está comenzando a ser cultivada de forma experimental. Las vides son plantadas siguiendo diversos modelos, con una densidad máxima de 1.600 por hectárea.

Almansa cuenta con doce bodegas adscritas a la Denominación de Origen, y son las siguientes: Agrícola Santa Rosa (Almansa), Bodegas Piqueras, S.A. (Almansa), Bodega Dehesa El Carrascal (Bonete), Bodegas Virgen de Belén (Almansa), Tintoralba (Higueruela), Bodegas Cano, S.L. (Higueruela), Hacienda “El Espino”, S.L. (Almansa), Bodegas Atalaya. (Almansa), Bodegas Almanseñas (Almansa), Bodegas El Tanino (Hoya-Gonzalo), Cooperativa del Campo Santa Cruz (Alpera), Agrícola Almanseña Soc. Coop. Limitada (Almansa).

Todavía, en los vinos de Almansa, se utiliza de forma escasa los depósitos de acero inoxidable. Normalmente, la temperatura de fermentación del mosto, se controla introduciendo un elemento enfriador en los depósitos de madera o de cemento. Almansa es por excelencia la zona del vino tinto a gran escala. Desde los años ochenta, los mejores caldos suelen estar elaborados a partir de una combinación de uvas Monastrell, Cencibel y un poco de Garnacha. La mayoría de las bodegas se decantan por la utilización de Cencibel y Monastrell, o viceversa, para lograr los mejores resultados. Otras experimentan con una mezcla formada de un 40% de Cencibel, 40% de Monastrell y 20% de Garnacha Tintorera.

Mejores añadas de la D.O. Almansa:

Esta D.O ha producido vinos buenos en los años 1977, 1979, 1983 – 1991, 1996 – 2000, 2002 y 2013. Las añadas muy buenas han sido en 1978, 1981, 1992 – 1995, 2001, 2003, 2005 – 2012 y 2014. Y se han considerado añadas excelentes los años 1975, 1980 y 2004.

Ahora que ya sabes un poco más de la Denominación de Origen Almansa voy a hablarte de algunos de sus vinos para que puedas tenerlos en cuenta de aquí en adelante para tus reuniones, regalos, o disfrutarlo tú con un buen libro o un buen vinilo de fondo.

Laya (2016). Precio aproximado 5€. Este es uno de los vinos de mejor calidad precio que existe en el mercado de esta D.O. La Atalaya Laya es un vino tinto joven con cuatro meses de crianza en barrica de roble francés. Se utiliza para su producción las variedades de Garnacha Tintorera y Monastrell. La fermentación se produce en depósitos de acero inoxidable durante unos quince días a una temperatura de 25 grados. El vino es capaz de combinar la complejidad con una estructura y un color muy intenso de rojo picota. Su aroma es agradable y fresco, donde se pueden apreciar notas de fruta madura y de flores. En la boca resulta igual de fresco que en nariz, equilibrado y con taninos dulces y un final prolongado. Para maridar este vino os recomiendo que lo hagáis con arroces melosos y con carne de caza, setas, carne de caza en general a la plancha o a la parrilla, ahumados y quesos.

Alaya (2015). Precio aproximado de 20€. Bodegas Atalaya nos ofrece degustar uno de los mejores vinos en el ámbito nacional. Laya es la máxima expresión de la Garnacha Tintorera de Almansa, elaborándose a partir de uvas de cepas plantadas a mil metros de altitud, con una vendimia manual y seleccionada, con una crianza hecha en barricas nuevas de roble francés y americano durante quince meses. La producción de este vino está limitada a 4000 botellas, para poder ofrecer la mejor calidad. Vino que necesita decantado. Visualmente es un vino de color picota negro intenso y muy oscuro, brillante y de lágrima densa. Su aroma es muy elegante e intenso, con un fondo de madera noble donde aparece fruta madura que se mezcla con especias y minerales, que cuando se descorcha la fruta es el eje central. En boca es un vino sabroso, equilibrado y serio. Es un vino redondo, un vino que entra de forma potente, sedoso, denso y muy sabroso. Vino estructurado con un final largo y persistente. Se aconseja servir a 18 grados y tiene un grado alcohólico del 15,5%. Es un vino ideal para maridar con arroces con carne de caza y melosos, legumbres estofadas, setas, caza y aves, cazuelas, pescados y mariscos en salsa, ahumados, quesos curados y azules, carnes blancas y rojas a la plancha y parrilla.

Resumiendo, durante muchas décadas los principales clientes del vino de Almansa eran simples compradores y exportadores de vino a granel que apreciaban estos elaborados para dar fuerza y color a vinos frágiles de otras zonas y latitudes, procedentes, generalmente, de cosechas pobres o climas muy fríos. Sin embrago, la caída del comercio a granel hizo que algunas bodegas de zona se preocuparan más por la calidad que por la cantidad, invirtiendo en desarrollo e investigación para mejorar y afinar sus técnicas de producción. En la actualidad, gracias a las adecuadas condiciones climáticas de la zona, junto a un razonado punto óptimo de la maduración y la vendimia, los vinos de la D.O Almansa aceptan de buen grado una moderada crianza en madera, adquiriendo una fina complejidad y unos matices impensables hace unos pocos años, convirtiéndola en una Denominación de Origen muy a tener en cuenta en el presente y en el futuro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *