Denominación de Origen Ribera del Duero

Una de las zonas más famosas en la cultura del vino es la Ribera del Duero, una franja de tierras de la cuenca del río Duero que se extiende a través de 4 provincias de Castilla y León, Burgos, Segovia, Valladolid y Soria. Sus vinos tienen la categoría de Denominación de Origen y son famosos por sus caldos afrutados, en especial en los tintos. Su relación entre calidad y precio es bastante bueno, y se pueden encontrar algunas joyas como por ejemplo el Vino Pruno de la Finca Villacreces del pasado 2015.

De todas las tierras de la D.O la mayor parte de ellas se encuentran alrededor de la ciudad de Aranda de Duero y forman parte de la comarca de la Ribera de Duero, un espacio excepcional para el turismo rural y el enoturismo.

Cracterísticas de esta Denominación de Origen.

Los vinos con DO de la Ribera del Duero, son sometidos a un proceso de calificación desarrollado por el Consejo Regulador. Cada partida de este vino producida con esta DO se somete a un examen que engloba un análisis organoléptico y un análisis instrumental: físico, químico y biológico.

Los tintos se elaboran con un mínimo del 75% de Tempranillo. De todos modos, el contenido con esta variedad, sola o junto al Merlot, Cabernet-Sauvignon y Malbec tiene que ser igual o superior al 95%. Es decir que no se puede utilizar más del 5% de Garnacha.

Los rosados se elaboran con un mínimo de 50% de las variedades de uva tinta autorizadas.

TINTO JOVEN: llega al nuestras manos pocos meses después de la vendimia. No tiene paso por madera o una permanencia inferior a 12 meses en barrica. Muestra un rojo guinda muy intenso, con ribetes añil, violeta y púrpura. Muy vivo y gran intensidad de color. Tiene aromas primarios y densos, sumergiéndose en las gamas de la fruta madura y bayas silvestres. Tiene un gran aporte tánico que se complementa con una equilibrada acidez.

TINTO CRIANZA: Se comercializa pasado el 1 de octubre del segundo año tras la vendimia. Permanece un mínimo de 12 meses en barrica de roble. Presenta un color que pasa por el picota al rojo guinda. En la capa fina se dejan ver tonos violáceos, síntoma de juventud. Los aromas, sobre una fuerte base frutal, se mezclan con matices de maderas y especiados de vainilla, regaliz o clavo. En boca es redondo, estructurado y carnoso. Tánicamente equilibrado, aterciopelado, resistente y fuerte retronasal.

TINTO RESERVA: Se comercializa pasado el 1 de diciembre del tercer año después de la vendimia. Tiene 36 meses de envejecimiento entre barrica y botella, teniendo un mínimo de 12 meses en barrica. Tiene una capa intensa con una lenta evolución cromática, los tonos varían del rojo picota granate al rojo rubí. Elegante e intenso, tiene profundos aromas a fruta, combinado con cuero, minerales y balsámicos. En boca es amplio y robusto, carnoso, potente y equilibrado. Larga retronasal y persistente que potencia los aromas de envejecimiento.

TINTO GRAN RESERVA: llega al mercado pasado el 1 de diciembre del quinto año tras la vendimia. Vino con 60 meses de envejecimiento entre barrica y botella, teniendo un mínimo de 24 meses en barrica. Base de rojo cereza, dejándose apreciar una gran gama de tonalidades, desde el rojo granate hasta el rubí. Base de frutas compotadas presentando aromas complejos de todas las series. Durante el envejecimiento adquiere una gran gama de matices: tostados, especias, maderas nobles y caza, entre otros. A pesar de su vejez mantiene viveza y armonía. Con estructura firme y gran equilibrio hace que se enaltece la persistencia y elegancia del vino.

Las mejores añadas de Ribera del Duero

Las añadas de vinos excelentes de Ribera del Duero, según los expertos son:

1986, 1989, 1995, 1996, 1999, 2001, 2004, 2009, 2010, siendo el 2011 la última añada considerada con esta categoría.

Si nos centramos en las últimas dos décadas, las añadas del 2009 y 2010 tienen las mejores valoraciones, y entre las dos la añada del 2009 se lleva la palma, llegando a decirse que es casi perfecta. Y si ya me obligáis a elegir vino, podría decir un Pago de Carraovejas Crianza y Aalto. Son dos vinos que no superan los 25€ y de los que saldréis más que satisfechos de haber invertido en ellos. También he leído que la de 2004 es, dentro de las excelentes, es de las mejores. Pero si fuera vosotros, por el momento que nos encontramos, me decantaría por un 2009 o 2010.

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