Denominación de Origen Toro

A principios de los años setenta se empieza lo que a finales de los ochenta llega a conseguirse, esto es la Denominación de Origen Toro, que cuenta a día de hoy con 51 bodegas. En las últimas décadas esta Denominación de Origen lleva un bagaje muy positivo obteniendo añadas de gran calidad, lo que ha hecho que pase a ser protagonista en las críticas nacionales e internacionales.

El sur de la provincia de Zamora y la zona sur de la provincia de Valladolid es donde se encuentra ubicada toda la producción de Toro. La extensión es de 62 mil hectáreas, de las cuales 8 mil son superficie de viñedo, que son de los más de mil doscientos viticultores inscritos a la D.O. Toro. En Zamora la zona de producción está en: Argujillo, El piñero, El pego, La bóveda de toro, Morales de toro, Peleagonzalo, San miguel de la ribera, Sanzoles, Toro, Valdefinjas, Venialbo y Villanueva del puente. En la zona de Valladolid la producción está en: Pedrosa del rey, San román de hornija, Villaester de abajo, Villaester de arriba y Villafranca del Duero.

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La uva que se utiliza en la Denominación de Origen Toro son: la Garnacha, la Malvasía y el Verdejo. La Garnacha es también conocida como Tinto Aragonés, con un brote temprano y una maduración tardía, con uvas esféricas de color azul – rojizo. La Malvasía tiene un porte semi erguido, con racimos grandes de uvas grandes de color verde amarillento. Por último, el Verdejo de color verde oscuro en racimos oscuros de piel gruesa.

Los vinos tintos se producen principalmente con la variedad de Tinta de Toro, buscando el grado de madurez óptimo para conseguir vinos donde se vea patente el equilibrio de sus componentes. La uva se encuba en depósitos donde fermenta en presencia de los hollejos, el tiempo de fermentación varía dependiendo si se busca obtener un vino joven tendrá un encubado corto y los reserva se envejecerán en barrica de roble bordelesa.

Una de las claves del éxito de la Denominación de Origen de Toro son las condiciones climatológicas de la zona, con un clima continental y extremado con influencias atlánticas, de carácter árido. La temperatura media anual es de doce grados y medio y precipitaciones que rondas los 375 mm anuales.
El suelo de la zona se forma por areniscas, arcillas y piedra caliza, dando lugar a suelos pardos calizos. Estos se encuentran a una altura de entre 600 y 700 metros de altitud.

La crianza de los vinos Toro tiene una duración mínima de dos años naturales, con seis meses como mínimo en barrica de roble para un máximo de mil litros. La graduación alcohólica de los vinos Toro para los tintos tiene como mínimo de 12,5% y un máximo de 15%. Los rosados de 11-15% y los blancos de 11-13%.
Otro factor importante de las buenas críticas hacia esta D.O es la calidad de sus añadas, que desde 1989 sólo cuenta con un año catalogada como buena (1997), siendo el resto de añadas catalogadas como muy buenas o excelentes. Siendo las excelentes los años 1989, 1990, 1991, 1992, 1999, 2001, 2003, 2004, 2005, 2008, 2009, 2010 y 2011.

Una bodega que me gusta mucho de la D.O. Toro es Matsu, una bodega que además de conservar las características propias de la Tinta de Toro: potencia y personalidad. Consigue sacar vinos elegantes y suaves para un público más moderno y actual. Por lo tanto mi propuesta para la mesa con vinos Toro son El Pícaro, El Recio y el Viejo. Tres vinazos que no te van a dejar indiferente. El Pícaro (7€) es un vino fresco con aromas a frutas rojas y negras, el Recio (13€) es un vino potente pero fácil de beber con aromas a chocolate, frutas negras y vainilla. Por último el Viejo (32€) es el máximo exponente de la bodega, hecho a partir de cepas centenarias, se hace un vino maduro, aromático e intenso, un vino elegante y sofisticado.

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